Vía Crucis

Esta composición del Vía Crucis, es una realización del P. Gonzalo Figueroa, para ser rezado durante las visitas de Semana Santa que realiza el grupo misionero Mensajeros del Consuelo a los enfermos del Hospital Penna.

 

Vía crucis personal

 

 

Primera estación: Jesús es condenado a muerte

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo

 

Del evangelio según San Mateo (MAT 26:63-66):

 

“El Sumo Sacerdote insistió: "Te conjuro por el Dios vivo a que me digas si tú eres el Mesías, el Hijo de Dios".

 64 Jesús le respondió: "Tú lo has dicho”.

65 Entonces el Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: "Ha blasfemado. ¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Ustedes acaban de oír la blasfemia.

 66 ¿Qué les parece?". Ellos respondieron: "Merece la muerte".

 

Recemos: por los que sufren condenas injustas, y pidamos al Señor para que aprendamos a no condenar, sino a tratar a los demás con misericordia

Padre Nuestro…

 

Señor Jesucristo, tu que fuiste conducido a la cruz para la salvación del mundo; haz que unidos a tu pasión, amemos a Dios y hagamos el bien a nuestros hermanos. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos

 

 

 

Segunda estación: Jesús carga con la cruz a cuestas

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.

 

Del evangelio según San Juan (19,17)

 

17 Jesús, cargando sobre sí la cruz, salió de la ciudad para dirigirse al lugar llamado "del Cráneo", en hebreo "Gólgota".

 

Recemos: por los que llevamos pesadas cruces, la cruz de la enfermedad, la del dolor, la del miedo, la de la soledad; para que el Señor nos conceda fortaleza para llevarla con amor cada día. 

Padre Nuestro…

 

Escucha, Dios nuestro, la oración de tus hijos, danos la gracia de imitar la pasión de tu Hijo, y llevar con fortaleza la cruz cotidiana. Por Jesucristo Nuestro Señor.

 

 

 

Tercera estación: Jesús cae por primera vez.

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo

 

Dice la escritura (Sal 91,12):

“Ellos te llevarán en sus manos para que no tropieces contra ninguna piedra”;

 

Recemos: por todos los que de una u otra manera caen; recordemos nuestras caídas y pidamos por nosotros, para que no seamos causa de caída para otros.

Padre Nuestro…

 

Señor, que con humildad has elevado al mundo caído, haz que nos acordemos de ti en las pruebas y caídas; para que nuestra fidelidad no falle. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

 

 

Cuarta estación: Jesús se encuentra con su madre

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo

 

Del evangelio según San Lucas (2, 34-35)

 

34 Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: "Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción,

 35 y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos".

 

Recemos: por las madres que sufren por sus hijos; y por nosotros para que aceptemos siempre la voluntad de Dios.

Dios te salve María…

 

Señor, tu madre ha compartido los dolores de la pasión. Concédenos la gracia de completar en nosotros, a favor de tu Iglesia, lo que falta a tu pasión. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

 

 

Quinta estación: Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la cruz

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo

 

Del evangelio según San Lucas (23,26)

 

26 Cuando lo llevaban, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús.

 

Recemos: por las personas egoístas y por los que viven indiferentes a la fe y a Dios. Y pidamos generosidad para ayudar a los otros a llevar sus cruces.

 

Padre Nuestro…

Señor, ayúdame a llevar la cruz de los que sufren física o moralmente; y que vea en cada uno de ellos un signo de tu presencia en el mundo. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

 

 

 

Sexta estación: la Verónica seca el rostro de Jesús

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo

 

Dice la escritura (Sal 27, 8-9)

 

8 Mi corazón sabe que dijiste: "Busquen mi rostro". Yo busco tu rostro, Señor,

 9 no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor, tú, que eres mi ayuda; no me dejes ni me abandones, mi Dios y mi salvador.

 

Recemos: por los que son rechazados, despreciados y excluidos, para que les mostremos el rostro de Cristo. Y frente a los problemas demos la cara sin escondernos.

Padre Nuestro…

 

Señor, danos valentía para ser tus testigos en medio de las dificultades. Imprime en nosotros tu imagen, para que podamos revelarla a los hombres. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

 

 

Séptima estación: Jesús cae por segunda vez.

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo

 

Dice la escritura (Sal 37,24)

 

 “aunque caiga no quedará postrado, porque el Señor lo lleva de la mano”.

 

Recemos: por los que desfallecen y desesperan, para que aprendan a confiar en Dios y así puedan levantarse siempre.

Padre Nuestro…

 

Señor, concédenos paciencia y perseverancia, para comprender que en nuestra debilidad está la fuerza de la cruz. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

 

 

Octava estación: Jesús consuela a las mujeres que rezan por él

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa cruz redimiste al mundo

 

Del evangelio según San Lucas (23,28)

 

28 Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: "¡Hijas de Jerusalén!, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos.

 

Recemos: por los que se quejan, se lamentan y protestan inútilmente; y por nosotros para que demos frutos de auténtica conversión.

Padre Nuestro…

 

Señor, por tu misericordia, líbranos de todo mal y llévanos a la salvación que Cristo nos regaló. El que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

 

 

Novena estación: Jesús cae por tercera vez.

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo

 

De la primera carta de Pablo a los Corintios (10,12)

 

 “Por eso, el que se cree muy seguro, ¡cuídese de no caer! “

 

Recemos: por los que están cansados y fatigados, para que no caigan en la tentación y desesperación.

Padre Nuestro…

 

Dios, que das fuerza a los débiles y constancia a los creyentes, haz que reconozcamos nuestras limitaciones, y nos apoyemos en ti para perseverar. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

 

 

Décima estación: Jesús es despojado de sus vestiduras.

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo

 

Del evangelio según san Juan (19, 23-24)

 

  23 Después que los soldados crucificaron a Jesús, tomaron sus vestiduras y las dividieron en cuatro partes, una para cada uno. Tomaron también la túnica, y como no tenía costura, porque estaba hecha de una sola pieza de arriba abajo,

 24 se dijeron entre sí: "No la rompamos. Vamos a sortearla, para ver a quién le toca." Así se cumplió la Escritura que dice: Se repartieron mis vestiduras y sortearon mi túnica. Esto fue lo que hicieron los soldados.

 

Recemos: por los que despojan y humillan a los demás; para que creamos que Dios humilla al soberbio y eleva al humilde; porque el Señor hace bienaventurado al pobre.

Padre Nuestro…

 

Señor que la austeridad, nos lleve a servirnos de tal modo de los bienes pasajeros, que podamos adheridos a los eternos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

 

 

Undécima estación: Jesús es clavado en la cruz.

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo

 

Del evangelio según san Juan (19, 18-19)

 

18 Allí lo crucificaron; y con él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en el medio.

 19 Pilato redactó una inscripción que decía: "Jesús el Nazareno, rey de los judíos", y la hizo poner sobre la cruz.

 

Recemos: por los que tiene su cuerpo lastimado y roto, recemos los todos los enfermos y los pecadores.

Padre Nuestro…

 

Señor Jesucristo, por la salvación de los hombres, extendiste tus brazos en la cruz, para abrazar al mundo herido. Recibe la ofrenda de nuestra vida y el pedido de salud que te hacemos, y haz que nuestra vida sea un testimonio de la redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

 

 

 

Duodécima estación: Jesús muere en la cruz.

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo

 

Del evangelio según San Marcos (15, 37.39)

 

37 Entonces Jesús, dando un grito, expiró. 39 Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él, exclamó: "¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!".

 

Recemos: para que la muerte de Cristo ilumine toda muerte y de sentido a todo nuestro dolor.

Gloria al Padre (3 veces)…

 

Padre, quisiste que tu Hijo padeciese por nosotros en la cruz. Concédenos que así como participamos en su muerte, podamos alcanzar un día la gloria de la resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor

 

 

 

Decimotercera estación: Jesús es bajado de la cruz

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo

 

Del evangelio según San Lucas (23,53-54)

 

53 Después de bajarlo de la cruz, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro cavado en la roca, donde nadie había sido sepultado.

 54 Era el día de la Preparación, y ya comenzaba el sábado.

 

Recemos: por los que han quedado solos en la vida: los viudos, los huérfanos; para que fortalecidos por el Señor puedan permanecer fieles a él hasta el final.

Dios te salve María…

 

Señor, tu madre que estuvo de pie junto a la cruz, esté junto a nosotros acompañándonos en el momento de soledad y dolor. Por Jesucristo nuestro Señor

 

 

Decimocuarta estación: el cuerpo de Jesús es colocado en un sepulcro nuevo

 

Te adoramos Cristo y te bendecimos

Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo

 

Del evangelio de San Juan (19, 40-42)

 

40 Tomaron entonces el cuerpo de Jesús y lo envolvieron con vendas, agregándole la mezcla de perfumes, según la costumbre de sepultar que tienen los judíos.

 41 En el lugar donde lo crucificaron había una huerta y en ella, una tumba nueva, en la que todavía nadie había sido sepultado.

 42 Como era para los judíos el día de la Preparación y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí a Jesús.

 

Recemos: por los difuntos de nuestra familia; y pidamos aprender a vivir poniendo nuestro corazón en las manos de Dios, sabiendo que nadie puede arrebatarnos de ellas.

Padre Nuestro…

 

Señor, que vivamos unidos por la fe a la muerte y sepultura de Jesús, para que podamos resucitar como él a una vida nueva. Por Jesucristo nuestro Señor.

 

Oración final:

Dios que por la resurrección de tu Hijo,
nos hiciste renacer a la vida eterna,
levanta nuestros corazones hacia el Salvador,
que esta sentado a tu derecha;
a fin de que cuando vengas de nuevo,
los que hemos renacido en el Bautismo,
seamos revestido de la inmortalidad gloriosa.

Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

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